
En las últimas décadas, la animación española ha dibujado un mapa de cuerpos que enferman, que cuidan o que aprenden a vivir con la fragilidad. Este artículo propone una cartografía de dichas representaciones entre 1992 y 2024, partiendo de un diseño metodológico mixto —cualitativo–cuantitativo— junto a una ficha de análisis fílmico ad hoc. El corpus lo integran 56 largometrajes, seleccionados de un total de 162 títulos identificados en la base del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), lo que permite observar cómo la enfermedad, la discapacidad, y la muerte se inscriben en la gramática medio. Los resultados muestran un viraje sintomático en los últimos años, que intensifica la presencia de la enfermedad como motivo. En ese desplazamiento emerge, además, una feminización relativa del protagonismo. Este trabajo sostiene que la animación opera como dispositivo cultural para pensar los imaginarios de la salud y enfermedad.